Hace algunos años, mientras participaba en un famoso entrenamiento sobre cómo controlar el estrés, uno de los libros que nos pedían leer era el de Psicocibernética, escrito en 1960 por el cirujano plástico Maxwell Maltz.

El Dr. Maltz fue muy famoso, tan es así que llegó a vender más de 30 millones de ejemplares de su libro influyendo en casi todos los principales profesionales de «autoayuda», desde Zig Ziglar hasta Brian Tracy y Tony Robbins, por mencionar sólo algunos.

Narra el Dr. Maltz que cuando realizaba una cirugía, por ejemplo, una operación de nariz, notaba que el paciente tardaba aproximadamente 21 días en acostumbrarse a ver su nuevo rostro. De la misma manera, cuando a un paciente se le amputaba un brazo o una pierna, Maltz también se dió cuenta que el paciente sentiría una extremidad fantasma durante al menos 21 días antes de adaptarse a la nueva situación.

Estas experiencias llevaron al Dr. Maltz a pensar que, en promedio, desarrollar un nuevo comportamiento o hábito también tomaba un mínimo de 21 días para formarlo.

Cuando escribió su libro dijo:

Estos y muchos otros fenómenos comúnmente observados tienden a mostrar que se requiere un mínimo de aproximadamente 21 días para que una vieja imagen mental se disuelva y una nueva se forme.

Y ahí fue cuando comenzó el problema.

En los años siguientes, la gran mayoría de los gurús de la autoayuda popularizaron este dato:

Se requieren 21 días para implantar un nuevo hábito o un nuevo comportamiento.

El problema es que olvidaron u obviaron algo vital: que el Dr. Maltz dijo que se requería UN MÍNIMO DE 21 DÍAS.

Y así es como hasta nuestros días se difundió la versión corta – y errónea – de los 21 días. Así nació este falso mito.

Es increíble la frecuencia con la que este plazo se cita como dato estadístico.

Si me sigues hasta aquí, estarás de acuerdo en que hay una importante -y peligrosa- lección:

Si suficientes personas dicen algo las veces suficientes – aunque sea falso (como las fake news en Twitter o Facebook), entonces todos los demás comienzan a pensar que es cierto.

Como dice el autor James Clear, experto en productividad y formación de nuevos hábitos:

Tiene sentido por qué se difundiría el mito de los ’21 días’. Es fácil de entender. El marco de tiempo es lo suficientemente corto para ser inspirador, pero lo suficientemente largo para ser creíble. ¿Y a quién no le gustaría la idea de cambiar su vida en solo tres semanas?

Entonces quizá ahora te estés preguntando:

¿Cuánto tiempo toma realmente formar o construir un nuevo hábito o generar un nuevo comportamiento?

Y otra pregunta igualmente importante, ¿hay alguna ciencia que respalde esto?

¿Y esto cómo nos afecta a ti y a mi?

¿Cuánto tiempo toma realmente para construir un nuevo hábito?

Veamos…

En un estudio realizado por la Dra. Phillippa Lally, quien es investigadora de psicología de la salud en el University College London, junto con su equipo de investigación, decidieron averiguar cuánto tiempo se tarda en convertir un nuevo comportamiento en un hábito.

Después de examinar durante 12 semanas (3 meses) los hábitos de decenas de personas, los cuáles iban desde incorporar hábitos tan simples como beber una botella de agua con el almuerzo, hasta las que eligieron tareas menos fáciles como correr durante 15 minutos antes de la cena, descubrieron el rango de tiempo que se requiere para que un hábito quede plenamente instalado en nuestra neurología y se vuelva automático.

¿La respuesta?

En promedio, se necesitan más de 2 meses para que un nuevo comportamiento se vuelva automático, 66 días para ser exactos.

El tiempo que tarda un nuevo hábito en formarse puede variar mucho según el tipo de comportamiento, la persona, las circunstancias y el contexto. En el estudio de la Dra. Lally, tomó desde 18 días hasta 254 días para que las personas formaran un nuevo hábito.

En otras palabras, si quieres establecer tus expectativas de manera realista, debes tener en mente que probablemente te llevará desde dos meses hasta ocho meses construir un nuevo comportamiento en tu vida, no 21 días.

Una de las cosas que también descubrieron los investigadores es que dejar de practicar ocasionalmente el nuevo hábito que se desea implementar no afectó materialmente el proceso de formación de hábitos. Dicho en otras palabras, no importa si te equivocas o fallas de vez en cuando, por lo tanto, construir mejores hábitos no es un proceso de todo o nada.

De acuerdo a James Clear, hay tres razones por las que esta investigación es realmente inspiradora.

  1. No hay razón para deprimirse si intentas algo durante algunas semanas y no se convierte en un hábito. Ahora sabes que debe tomarte más tiempo que eso. No debe importarte si no puedes dominar un comportamiento en tan solo 21 días. Que tu enfoque sea el mediano y largo plazo. Solo concéntrate en realizar la práctica diaria.
  2. La perfección no existe. Cometer un error una o varias veces no tiene un impacto medible en la construcción de tus hábitos a largo plazo. Asume tus «fracasos» como un científico y date permiso para cometer errores, corrige lo que haya que corregir y vuelve a encarrilarte rápidamente.
  3. Abarcar plazos más largos nos ayudará a darnos cuenta que la creación de hábitos son un proceso y no un evento de una sola vez. Los hábitos no funcionan así. Tienes que abrazar el proceso. Tienes que comprometerte con el sistema.

Un buen amigo y ex-socio decía que alcanzar un gran objetivo requiere un número suficientemente grande de pequeños pasos.

Si comprendemos y aceptamos esto, será más fácil administrar nuestras expectativas y comprometernos a realizar mejoras pequeñas e incrementales, en lugar de presionarnos para creer que debemos hacerlo todo de una sola vez.

¿Te hace sentido?

¿Qué piensas de todo esto? Me dará mucho gusto leer tus comentarios.


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